La intervención en la plaza de la Ribera afectará al tramo que comunica con las calles Costanilla y Santa Ana.
Tras semanas de reuniones y diálogo para intentar satisfacer las demandas de todas las partes afectadas, la junta de gobierno local dio en su reunión de esta semana el visto bueno al proyecto de acondicionamiento de la sección de la céntrica plaza de la Ribera que permite el acceso a las calles Costanilla y Santa Ana.
Una actuación que se prolongará por espacio de tres meses, una vez se inicien, y que supondrá a las arcas municipales un desembolso de 67.852 euros más IVA, según se recoge en la memoria valorada elaborada por los técnicos municipales.
Finalmente, el Ayuntamiento ha descartado la posibilidad de instalar un graderío para salvar el desnivel existente a la vez que se dotaba de mayor amplitud a este espacio. Una decisión en la que ha pesado de manera determinante las reticencias planteadas por los vecinos de la zona, y la propia asociación vecinal de la Zona Centro, que dejaron patentes sus temores de que esta nueva disposición convirtiera la plaza en un lugar frecuentado por los practicantes del botellón.
En su lugar, únicamente se ampliará la anchura de los dos tramos de peldaños que ya existen en el lugar, que alcanzarán los cinco metros de ancho. «Lo hemos modificado muy poquito. Vamos a dejar las escaleras a ambos lados pero dotándolas de más amplitud», señaló Ildefonso Sanz, concejal de Servicios, departamento desde el que se ha desarrollado la inciativa, quien puntualizó que el tramo de pared que quedará entre ambas escalinatas quedará roto por la presencia de la fuente que ya existe en la actualidad.
La actuación, para la que de manera inmediata se redactarán los pliegos que regularán la adjudicación de su ejecución, respetará en todo momento los árboles que hay en la plaza y se completará con dos jardineras-banco modelo Varsovia. Se trata de un elemento de mobiliario urbano que no resultará desconocido a los arandinos, pues serán iguales que la que se instaló en la plaza de los Tercios para cubrir el respiradero de la bodega de Las Ánimas después de que desapareciera la polémica zarcera levantada en el mandato anterior.
Esta intervención se aprovechará también para conocer el estado del subsuelo de esta sub-base de la plaza. En ella están documentadas varias galerías subterráneas que se analizarán para conocer su estado actual y ver si podría estar en ellas el origen de las grietas que aparecieron el año pasado en el pavimento del lugar y que llevaron a restringir el acceso al mismo mediante unas vallas.