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En tan sólo diez años internet se ha convertido en la fuente principal de información global y de obtención de recursos en formatos digitales, como los libros, los discos o las películas. Vehículo de cultura, inteligencia colectiva pseudo anónima, la red ha abierto una brecha digital entre ricos y pobres, jóvenes y mayores, magnificándose la barrera generacional que separa a padres e hijos: «Este es el primer proceso social en el que los hijos están más preparados que sus progenitores», afirma José Manuel Cerezo, director de investigación y análisis de PrisaCom.
Es también el medio mejor y el de mayor crecimiento en la publicidad y comercialización directa de productos culturales: «internet representa un viento nuevo en los ojos», dice Espido Freire, ganadora de un Premio Planeta, quien confiesa haber comenzado a escribir gracias a un chat del canal literatura de IRC-Hispano.
En la última década los contenidos en español en Internet tan sólo avanzaron seis puntos hasta rondar el ocho por ciento del total, mientras que en ese periodo nuestra lengua superó en número de usuarios al coreano, alemán y, en 2007, al japonés. Desde 1997 preocupa que la publicación hispana siga el ritmo de crecimiento de la internet global, donde el español en 2008 es la tercera lengua y la segunda de uso en Google. Tenemos 300.000 artículos en Wikipedia, casi todos los editores de esta enciclopedia virtual de la web 2.0 residen en nuestro país; además, de cada 100 personas, 50 consultan ‘la wiki’ en inglés, 20 en español, y muy por debajo en francés o alemán: «Con poco volumen o poca producción, tenemos mucha suerte porque somos muy demandados y nuestros artículos, más amplios y ricos en fotografías, son muy consultados», asegura Chimo Soler, miembro de la Junta Directiva de la Internet Society, quien apunta que deberíamos aprovechar esta situación preferente y valorar si lo que importa es la masa o el peso y ver dónde están los huecos.
Como en las anteriores ediciones, la publicación que lleva el título ‘Pretexto Covarrubias 2008’ reúne un conjunto de ensayos breves de autores diferentes, cada uno de ellos experto en su campo de actuación. El hilo conductor de los textos es la incorporación del mundo de la creación artística y de la transmisión de conocimiento a los nuevos medios digitales. Así, ‘Creación y Conocimiento en la Red: experiencias y perspectivas en español’, coordinado por Jaime Otero y Hermógenes Perdiguero, recoge el análisis y la mirada de editores, sociólogos, pedagogos, historiadores, economistas, filólogos, académicos, escritores, periodistas y lingüistas sobre el presente y el futuro de la red en nuestro idioma.
Internet está cambiando la percepción del usuario, hasta ahora sujeto pasivo y consumidor de contenidos, para pasar a ser un sujeto activo y generador de información; está conectando personas, no máquinas; está cambiando la relación entre médico y paciente; está haciendo escribir e-mails a gente que jamás escribió cartas; está cuestionando los modelos educativos; está permitiendo al creador literario adquirir identidades diferentes; está inventando la ‘neolengua’ tal y como la describió Orwell; está permitiendo la desaparición de los lectores de primera y de segunda categoría, está posibilitando a ciegos, personas con poca vista, o residentes en los más recónditos lugares del planeta acceder a una publicación de forma instantánea.
preguntas. La adaptación de la lengua a los cambios tecnológicos de este nuevo entorno de la economía de la cultura plantea algunas cuestiones relacionadas con la gestión de la propiedad intelectual en lugares -facebook, wikipedia, youtube, myspace, flirck- donde cada vez somos más transparentes y, por ende, vulnerables. ¿Quién es propietario de la información? ¿No estaremos en las manos de algún botarate? ¿Quién domina nuestras vidas?
Aunque vivimos una época adolescente de adaptación a la era digital, se ha hecho patente una marea neográfica globalizadora que podría ser devastadora para la singularidad de las lenguas: «A pesar de que los nuevos códigos -escrituras simbocales, emoticonos y abreviaturas- ya existían en la escritura egipcia, corremos el peligro de astilizar la lengua», asegura Carmen Galán, filóloga de la Universidad de Extremadura.
¿Perdurarán los libros físicos o sucumbirán a los poderes de la red? Para la mayor parte de los expertos el futuro del periódico en papel es nulo; de no ser porque soporta el 20 por ciento de los ingresos publicitarios, frente a 6 por ciento de internet, nunca sobreviviría. Mientras unos opinan que es posible la compatibilidad de ambos soportes, otros replantean la pregunta pero al revés: ¿Acabará el papel con internet?