Recientemente leí en el Diario de Burgos una carta en la que el autor se quejaba del excesivo número de días de vacaciones, especialmente en verano, de los escolares españoles. El autor, entre otras cosas, proponía un recorte para que las familias españolas pudieran compaginar el trabajo, sus propias vacaciones y la atención a sus hijos, sobre todo a los que están en edad escolar. Así que decidí comprobar como andan estos asuntos por la Islas británicas y después de consultar el calendario escolar de los estudiantes ingleses de primaria y secundaria he llegado a la conclusión de que estos no tienen menos vacaciones que los españoles, sino que las tienen repartidas de otra manera.
Veamos, por ejemplo, el calendario de este curso, 2007/2008, de un típico condado inglés, el de Hertfordshire, situado al norte de Londres. Y digo de un condado, porque, entre otras cosas, las autoridades locales, en este caso los condados, tienen bastante más competencias en cuestiones de educación que las que pudieran tener en España las correspondientes autoridades municipales e incluso las autonómicas, por supuesto. (Para información de futuros profesores, les diré que en el Reino Unido no hay oposiciones, las vacantes de los centros escolares se anuncian en los periódicos con el sueldo incluido y los aspirantes se limitan a enviar su currículo y a esperar la entrevista)
Al grano. El último curso escolar empezó en Inglaterra el 3 de septiembre de 2007 y terminó el 23 de julio de 2008, es decir, que comenzó una semana antes que en España y terminó tres después. Pero veamos los períodos de vacaciones, que son los que nos dan la idea exacta de los días activos del calendario escolar inglés para que podamos comparar con el español. El primero de los períodos vacacionales se situó la penúltima semana de octubre de 2007, es decir, que el 19 de dicho mes los alumnos cogieron las primeras vacaciones y no volvieron al colegio hasta el día 29. El siguiente período coincidió, más o menos, con las navidades: desde el 24 de diciembre hasta el 4 de enero, ambos incluidos, lo que teóricamente supone tres días menos que los españoles, pero como el 4 de enero era viernes, no volvieron hasta el lunes 7, con lo que podemos decir que los escolares ingleses por estas fechas llevan ya tres semanas de vacaciones por dos de los españoles.
El primer descanso del nuevo año 2008 lo tuvieron la segunda semana de febrero, es decir que cogieron vacaciones el 8 de febrero y no volvieron a las aulas hasta el 18 de febrero. De aquí hasta el 22 de marzo, en que cogieron las vacaciones de Semana Santa -Easter (Pascua para los británicos); dado que el 21 era Viernes Santo -Good Friday- los escolares tuvieron vacaciones reales toda la semana de pascua, es decir que cogieron vacaciones el 21 de marzo y volvieron a la actividad académica el 7 de abril. De esta forma los escolares ingleses llevan ya dos semanas más de vacaciones que los escolares españoles.
El último trimestre empezó el 7 de abril y terminó el miércoles 23 de julio, pero con otra parada en medio que fue desde el 24 de mayo hasta que volvieron a clase el 2 de junio, lunes, con un día extra de vacaciones, conocidas aquí como Bank Holiday, el día 5 de mayo. Recapitulando vemos que parte del mes de julio -que los españoles tienen vacaciones-, los ingleses se lo reparten en descansos a lo largo del curso, uno por trimestre -Halg Term Break-. Así que si comparamos con España vemos que los días de trabajo escolar vienen a ser prácticamente los mismos que en España y los de vacaciones también. ¿Aceptarían las familias españolas un calendario como éste? Yo creo que las quejas se extenderían igual que con el calendario actual, como pasa, por cierto, en Inglaterra.
Por otra parte, la explicación a nuestras largas vacaciones de verano, tienen una justificación propia relacionada con nuestro clima. Prolongar el curso a buena parte del mes de julio supondría, probablemente, un presupuesto extra en muchos centros en los que los alumnos no podrían soportar las temperaturas. Posiblemente, lo que sí se podría cambiar sería el comienzo del curso, adelantándolo a los primeros días de septiembre, como ya se hace en algunas comunidades, y retrasando el final de curso una semana, que podría ser la primera de julio. Pero esto tendría que ser a cambio de alterar todo el calendario escolar. Hacer más racional el segundo trimestre y, consecuentemente, el tercero, de tal forma que no parezcan un acordeón que varía según el calendario religioso situé la semana santa en una fecha o en otra. En cualquier caso los cambios tampoco iban a ser del gusto de todos, como pasa casi siempre, pero hay que hacerlos.