La gripe es una enfermedad de carácter estacional y constituye un importante problema de salud tanto por sí misma como por las complicaciones graves que puede originar. El número de afectados, niños y adultos, varía cada año en función del subtipo de virus que actúa y así puede originar pequeños brotes en una comunidad o bien afectar a un país de forma epidémica o pandémica. En nuestro país la media de casos notificados en los últimos años es de 7,79 por cada 100 habitantes en población general, aunque se estima que la incidencia real está alrededor del 15% de la población, siendo capaz de provocar la muerte directa o indirectamente a unas 3.000 personas cada año, sobre todo entre los grupos de riesgo. La incidencia anual de gripe en un determinado país es variable y depende principalmente de las propiedades del virus y del nivel de inmunidad de la población, tanto la adquirida de forma natural por la exposición al virus como la adquirida a través de la vacunación anual. Actualmente las vacunas contra la gripe son efectivas y seguras, ofreciendo una posibilidad de protección esencial que se sumaría al conjunto de intervenciones capaces de reducir la carga de la enfermedad.
La naturaleza cambiante del virus gripal hace que sea necesario vacunar anualmente a las personas de riesgo. La OMS recomienda las cepas que deben incluirse en la composición de la vacuna cada año. Para la presente campaña tendremos disponibles vacunas con tres virus : A/Brisbane /2007 (H1N1); A/Brisbane 2007 (H3N2); y B /Florida 2006.
Ante la situación provocada por el virus gripal cada año y también con la expectativa de una posible pandemia, se hace necesario vacunar al mayor número de personas posible. Dados los beneficios de la vacuna antigripal debe contemplarse como una estrategia prioritaria que asegure sobre todo la vacunación a cuatro grupos : 1) Las personas mayores de 65 años, 2) las personas, adultos y niños de más de seis meses, con problemas médicos crónicos, 3) las personas en contacto con los dos grupos anteriores, entre los que también se incluirá al personal sanitario, y 4) las mujeres embarazadas por el beneficio tanto para la madre como para el recién nacido.
La vacunación antigripal es la medida más efectiva para reducir la morbilidad por gripe, las complicaciones asociadas en particular la neumonía, las hospitalizaciones por dichas complicaciones y la mortalidad asociada. Todos los trabajos que han estudiado con diversos modelos de análisis el coste-efectividad-beneficio de la vacunación dan a ésta un claro valor positivo. La vacunación finalmente pretende impedir la circulación del virus dentro de la comunidad, y prevenir las complicaciones y el exceso de mortalidad. Además datos de reciente publicación señalan que la vacunación repetida con la vacuna inactivada de la gripe podría estimular la respuesta inmune y proporcionar una protección parcial frente a virus gripales tipo A de procedencia humana o aviar (H5N1).
(*) José Luis Viejo Bañuelos es neumólogo