Los militares de la fuerza de paz rusa dejarán Osetia del Sur antes del próximo 10 de octubre.
Siete soldados murieron ayer y otros siete resultaron heridos al detonar en el cuartel general de las fuerzas de paz rusas en Tsjinvali, capital de la región separatista de Osetia del Sur, un vehículo cargado de explosivos con dos civiles a bordo, que también perdieron la vida.
«Los heridos fueron trasladados en helicóptero a hospitales del Ministerio de Defensa en territorio ruso», precisó el mando de las tropas de paz moscovitas en el país, mayor general Marat Kulajmetov. Señaló, asimismo, que la detonación tuvo lugar a las 16,38 hora local y que «la potencia de la carga que llevaba el vehículo equivale, según datos preliminares, a cerca de 20 kilogramos de trilita».
Las tropas de paz patrullaban cerca de la localidad de Disevi, a seis kilómetros de Tsjinvali, cuando detuvieron a cuatro civiles que viajaban en dos coches con matrícula georgiana, y en cuyo interior hallaron armas de fuego y dos granadas, según Kulakmetov.
Los arrestados y ambos vehículos fueron conducidos al cuartel general de las fuerzas de paz rusas, donde uno de los coches explotó mientras era registrado.
La detonación causó daños en el edificio de la base de las tropas de paz y destrozó las ventanas de las casas situadas en un radio de 500 metros.
Previamente, se registró otra explosión en el distrito suroseta de Leningorsk, cerca de la localidad georgiana de Kvanchabeti y del pueblo suroseta de Armaz, en la que resultaron heridas dos personas. Al parecer, el coche en el que viajaban los heridos, topó con un artefacto.
«Nada que ver». Tras conocer los hechos, el portavoz del Ministerio del Interior de Georgia, Shotá Utiashvili, aseguró que su país no tenía nada que ver. «Se trata de una provocación urdida por los rusos o los osetas con el fin de abortar la retirada de la zona de seguridad de las tropas moscovitas. El coche explotó después de que varios ciudadanos lo condujeran hasta allí. No podemos tener ninguna relación con eso», subrayó.
En tanto, el líder suroseta, Eduard Kokoiti, acusó a Georgia de llevar a cabo una política de terrorismo de Estado. «Los últimos atentados en Osetia del Sur demuestran que Georgia no renuncia a su política de terrorismo de Estado. No nos cabe duda alguna de que estos actos han sido llevados a cabo por los servicios especiales georgianos», afirmó.
Kokoiti destacó que «el coche llevaba en su interior carga explosiva» y subrayó que «se trata de un atentado terrorista intencionado, organizado por el Ministerio de Seguridad del Estado georgiano».
«Es su estilo, lo conocemos bien», denunció, y agregó que «este incidente socava los esfuerzos de la comunidad internacional de estabilizar la situación en la región y torpedea el plan de paz Medvédev-Sarkozy», que establece que la misión de la UE debe asumir en solitario hasta el próximo día 10 las funciones de observación en la franja de seguridad entre el territorio georgiano administrado por Tiflis y las regiones separatistas.
Por su parte, el Ministerio del Interior suroseta señaló que «la explosión en Tsjinvali es similar al atentado terrorista perpetrado el pasado 25 de septiembre en Sujumi, junto al edificio de los Servicios de Seguridad de la capital de la región separatista de Abjasia», que no causó heridos ni muertos. «Los servicios secretos surosetas cuentan con datos, según los cuales, los servicios especiales georgianos han preparado 18 vehículos cargados de explosivos para perpetrar atentados en territorio suroseta y abjaso», agregó.
Las dos explosiones se registran justo en el momento en el que las fuerzas de paz rusas preparan la entrega de sus puestos en la franja de seguridad a la Misión de Observadores de la UE.