Peter Mandelson se dirige a los medios de comunicación a las puertas del 10 de Downing Street.
El comisario europeo de Comercio, Peter Mandelson, abandonará Bruselas para incorporarse de nuevo al Ejecutivo británico como titular de Negocios, una vez consumada la remodelación del Gobierno de Gordon Brown, que llevará al hasta ahora responsable de la cartera, John Hutton, al departamento de Defensa y al titular de éste, Des Browne, a abandonar el Gabinete.
El regreso de Mandelson constituye el movimiento más destacado de la reestructuración acometida por Brown, que finalmente ha mantenido intactos los principales ministerios, entre los que figura el del Tesoro, Interior o Asuntos Exteriores, a la espera de nuevos cambios a final de año, una vez superada la crisis económica, que en esta ocasión obligó al mandatario a una reforma limitada.
El político, uno de los pilares del Nuevo Laborismo y gran aliado del ex primer ministro Tony Blair, vuelve al Ejecutivo con la misión de revitalizar la economía británica y el Ejecutivo.
El premier, de capa caída en las encuestas, necesita consolidar su Gabinete para mantener alguna opción de éxito en las próximas elecciones legislativas, previstas como tarde, para 2010.
Mandelson, apodado Mandy por la prensa, es un hombre clave del Nuevo Laborismo -a él se le atribuye incluso haber acuñado el nombre- y tiene gran experiencia en política, pero también es una figura controvertida y volátil que, bajo el Gobierno de Blair, tuvo que dimitir dos veces por supuestos casos de corrupción.
Con la elección de Mandy, Brown apuesta por un firme partidario del libre comercio, europeísta y crítico con los sindicatos, que, precisamente hoy más que nunca, sustentan económicamente al partido laborista.
Pero con este movimiento de ficha, el primer ministro también coloca entre su equipo a una persona con la que tuvo durante años una relación antagonista, tras apoyar Mandelson a Blair en lugar de a Brown como líder de los laboristas en 1994, después de la repentina muerte de John Smith.