Imagen del exterior del Hospital Militar, en cuyos pabellones 3 y 4, así como en los pabellones anexos está proyectada la intervención.
La Cofradía de la Concepción tiene ya en su mano un primer proyecto para la conversión del antiguo Hospital Militar en un centro de referencia regional en el tratamiento de lesionados medulares y de enfermos afectados por daños cerebrales o neurológicos. Esta iniciativa, en la que también participa activamente un grupo de médicos burgaleses, tendría un coste aproximado de 6,5 millones de euros, según el informe elaborado por los técnicos, cantidad que la Cofradía estaría dispuesta a asumir en solitario para proseguir así con la labor asistencial que figura en sus estatutos.
Esta asociación solo exige dos garantías para hacer realidad ese proyecto. La primera hacer referencia a la utilización del espacio y así exige una cesión de uso de las instalaciones durante un mínimo de 50 años «y una cláusula de reconversión para que si, en un futuro, este tipo de centros son insostenibles económicamente, se pueda buscar otra utilización que no hipoteque económicamente a la Cofradía», explica su presidente, Fernando Saiz.
La Junta también tendría que implicarse en el aspecto médico comprometiéndose a derivar a este nuevo centro a un número mínimo de pacientes, en las mismas condiciones en las que ahora los traslada, por ejemplo, al centro de lesionados medulares de Toledo. «En la actualidad van allí todos los años 50 lesionados con una estancia media de seis meses. Solo con eso, la supervivencia económica del proyecto está garantizada», añade Guillermo Pérez Toril, uno de los médicos burgaleses que está arropando esta iniciativa.
La importancia de este concierto con la Junta para la ocupación de camas estriba en que este tipo de instalaciones tienen importantes gastos de gestión anuales y que, aunque sea una institución sin ánimo de lucro la que lo impulse, el objetivo es que el centro no genere pérdidas. Las conversaciones mantenidas con las mutuas que sufragan este tipo de tratamientos indican que es rentable, pero los promotores quieren garantizarse también el paraguas de la administración para evitar una excesiva dependencia del sector privado que pueda condicionar el futuro del proyecto.
El proyecto contempla la adecuación de los bloques de hospitalización 3 y 4 del antiguo Hospital Militar y los barracones 4,5 y 6 ubicados frente a los pabellones. «Quedaría aún por definir la actuación en la antigua capilla y sus costes», puntualiza Pérez Toril. Una vez finalizada la obra, Burgos contaría con un centro único en toda la región, que dispondría de alrededor de 80 camas para ingresos, consultas externas y viviendas tuteladas que serían el último paso para que los pacientes culminaran su proceso de recuperación.
Los 6,5 millones de inversión presupuestados inicialmente se dividen en aproximadamente uno para equipamiento, así como otro millón y medio para las instalaciones de la planta baja, donde iría ubicado tanto el servicio de admisión central, el servicio de rehabilitación y terapia física y los espacios previstos para electroterapia, hidroterapia mecanoterapia y fisioterapia.
Otro millón de euros se invertiría en la primera planta de ambos pabellones, donde están previstas las salas de consultas externas y las terapias neurosensoriales y cognitivas. Las plantas dos y tres, donde se ubicarían las 80 habitaciones individuales para los pacientes, se llevarían otros dos millones, y el resto del presupuesto, 675.000 euros, se dedicarían a construir las siete viviendas tuteladas. «Podríamos arrancar con 20 camas e ir aumentando en función de las necesidades», concluye Pérez Toril.