Casimiro Santos Arribas es ya un habitual del Círculo de Actualidad Empresarial, el foro de opinión y debate promovido por Cajacírculo y la Cámara de Comercio e Industria, y sus charlas sobre contabilidad, pese a lo duro que pueda parecer este tema para el común de los ciudadanos, son un éxito entre los profesionales ocupados en estas laborales. Con una dilatada y brillante experiencia a sus espaldas, este inspector de Hacienda del Estado, experto en normas internacionales de contabilidad y normas de información financiera, está al tanto de las últimas novedades de la reforma contable y, lo que es más importante, sabe explicarlas de una forma amena y cercana. Ayer dio una prueba más de estas cualidades como ponente durante la conferencia celebrada en el salón de actos de Cajacírculo de la plaza de España.
¿En qué medida el Plan General de Contabilidad ha modificado la fiscalidad de las empresas?
Con la reforma contable se han retocado ciertos aspectos fiscales, aunque se ha tenido presente que estos cambios legislativos no impliquen una modificación de la carga fiscal para las empresas. El objetivo último es que la reforma contable que entró en vigor el pasado 1 de enero sea neutral para la empresa, es decir, que el empresario no pague ni más ni menos impuestos que con la anterior legislación contable.
¿Afectan estas modificaciones al Impuesto sobre Sociedades?
En este impuesto lo que se grava es el beneficio de las empresas, que se calcula en base a la contabilidad. Por lo tanto, un cambio en ésta puede afectar a la fiscalidad de las empresas, al pago de impuestos del empresario. Por ello, la reforma contable ha tratado de retocar la legislación fiscal a los nuevos términos contables, teniendo siempre como objetivo, insisto, la neutralidad, es decir, que no se vea afectada la carga tributaria de las empresas.
¿Qué efecto inmediato ha tenido en la relación empresa-fisco?
El primer impacto que ha tenido para las empresas se ha notado en la realización de los tres pagos fraccionados correspondientes al ejercicio 2008. Estos pagos no se han visto afectados por los ajustes derivados de la reforma contable para beneficiar en mayor medida a las empresas. Así, éstas han podido decidir qué modelo de pago fraccionado le convenía más durante el presente ejercicio.
¿Han terminado por ahora las novedades contables para las empresas?
A nuestros legisladores siempre se les queda algo en el tintero. Cuando la reforma empieza a aplicarse siempre quedan flecos abiertos, artículos susceptibles de varias interpretaciones que deben ser matizados y retocados. Además, como todos sabemos, actualmente hay en tramitación un proyecto de reforma tributaria que conllevará la desaparición del Impuesto sobre Patrimonio. Pues bien, aprovechando este cambio se van a incluir en el proyecto una serie de modificaciones en el Impuesto sobre Sociedades para reajustarlo en mayor medida a la nueva reforma contable.
Por lo que vemos, ¿más complicaciones para las empresas...?
No necesariamente... Con estos ajustes se pretende minorar la carga fiscal para las empresas.
Empresarios y particulares asociamos la crisis con la subida de impuestos. ¿Tenemos razón?
La presión fiscal es cosa de los legisladores... No obstante, pienso que la reforma que está actualmente en tramitación busca justo lo contrario. En primer lugar, desaparece el Impuesto sobre Patrimonio, que es algo de lo que todos nos podemos alegrar; y en segundo lugar, los ajustes derivados de la reforma contable persiguen ayudar a las empresas y contribuyentes a que los costes de esta reforma sean cero para ellos. Hay otras modificaciones que vienen propiciadas desde la Unión Europea y que afectan al IVA y otros ámbitos fiscales. Creo que las modificaciones en marcha no están pensadas para incrementar la carga tributaria a los contribuyentes.
¿Cómo están adaptándose las empresas españolas al nuevo Plan General de Contabilidad?
Siempre hay gente que ante un cambio parece que se va a acabar el mundo. Ocurrió en la reforma del 90 y en el 2008 nos ha ocurrido lo mismo y se han llevado las manos a la cabeza los mismos. Todo avanza y las normas contables se reformarán de acuerdo a los criterios vigentes en la Unión Europea y las normas internacionales de contabilidad. Los planes contables de 17 años de vigencia ya no se volverán a repetir, ahora la contabilidad requerirá consultas frecuentes de novedades y de cambios. De hecho, en el texto de la última reforma ya se especifica que lo reformado dependerá de las modificaciones que se establezcan desde la UE.
La actual crisis internacional está sacando a la luz muchos excesos, abusos y graves irregularidades financieras que han escapado a los reguladores públicos. ¿Podría conllevar en el futuro a una contabilidad más restrictiva y férrea en el futuro?
La contabilidad y la fiscalidad van por un lado, y la situación económica va por otro. Con una situación económica como la actual da igual el plan contable antiguo o la última reforma: las empresas se ven abocadas a un deterioro en su contabilidad.
Como experto en cuentas y balances, ¿tiene alguna recomendación para estos momentos difíciles?
La contabilidad, en principio, es el reflejo de los beneficios económicos. No debe haber creatividad alguna en ella, aunque a veces no sucede así. Un profesor mío decía que a la postre, lo importante es que a la caja de las empresas entre más dinero del que el que sale, y eso es lo realmente importante.