Los jugadores de ambos equipos disputaron cada balón sin dar concesiones al rival.
Arandina CF 0 - Bembibre 0
El tiempo dirá si un empate en casa ante el Bembibre es o no un buen resultado. La afición de la Arandina salió algo desencantada porque escasearon las ocasiones de gol. El punto, no siendo un excelente resultado, tampoco lo es malo ante un rival como el berciano que suma ya tres empates sin goles y es uno de los conjuntos menos goleados de la Liga.
Las buenas intenciones de la Arandina no fueron suficientes. Al final quedan los hechos y estos le negaron al equipo local un triunfo que buscó sin especular pero que le negó su rival por méritos y un trabajo bien hecho.
Bastan un par de observaciones para describir todo lo que dio de sí una floja primera parte. Un inicio prometedor de la Arandina que parecía querer llevar la iniciativa, situando el juego en campo visitante para hacer un gol que obligase al Bembibre a modificar su propuesta. Sumamos una aproximación berciana al área local, quizá la única, que concluyó con un ajustado lanzamiento de Puente que se estrelló en el poste. Objetivamente, en hechos, ningún equipo acumuló más méritos que los anteriormente expuestos.
Si de intenciones se trata, la Arandina mostró cosas interesantes. Carlos Rivero movió tres de sus piezas habituales en el once inicial. La línea de cuatro zagueros estuvo perfecta. No hubo despistes, hubo criterio en la salida del balón y desde la seguridad que se transmitía, el equipo creció.
De medio campo hacia arriba la propuesta también establecía coherencia. Deshecho el habitual pivote, la presencia de Mato como medio centro daba un carácter más ofensivo a la alineación de una Arandina que no encontró espacios en las proximidades del área berciana y que estuvo muy errática en el pase que establece las diferencias y desequilibra cualquier entramado defensivo.
Al Bembibre le cabe el mérito de una disciplina militar. Simón Pérez dispuso sus piezas de tal forma que bloqueó la línea de creación de la Arandina. Ni siquiera quiso comprobar si la fragilidad defensiva de su oponente respondía a un hecho cierto o hipotético. Atrincheró a su gente y dio el empate sin goles como un resultado bueno que podía mejorarse si el rival se equivocaba.
Monólogo. La Arandina mejoró mucho en la segunda parte. Tuvo la posesión del balón y, por momentos, sitió el área del Bembibre no sin toparse con una defensa numantina que multiplicaba su número de efectivos para taponar cualquier vía de acceso que pudiera derribar a la reina. Rivero jugó su partida de ajedrez y Simón Pérez la suya. Después de muchas variantes y modificaciones, el técnico de la Arandina tuvo que rendirse a la evidencia. Firmar tablas era lo más coherente cuando, pasados muchos minutos, el rival no mostraba fisuras ni intención de variar su postura. Le colmaba el punto que con cierta seguridad parecía trabajarse y no daba muestras de querer arriesgarlo por la avaricia de llevarse tres.
Al final, incluso el empate fue bueno para la Arandina. El Bembibre, aunque fuera por error, llegó a tener una clara ocasión para marcar que Álex abortó. Emilio Recamán hizo lo que debía, remató fuerte y ajustado al palo pero el meta local sacó una mano providencial que evitó lo que no hubiera sido justo.
Arandina: Álex, Israel, Ibai, Herrero, Marcos, Ruano (Comba, minuto 78), Pekas (Nelson, minuto 74), Carletes, Adri, Mato, Xabi (Francis, minuto 65)
Bembibre:Manu, Llamazares (Sergio, minuto 22), Susi, Ministro II, Cubero, Gil, Javi Recamán, César (Soto, minuto 74), Emilio Recamán, Puente, Ayrton (Víctor, minuto 52).
Árbitro
Gijón Peñas (Valladolid). Tarjeta amarilla a Ibai, Herrero y Carletes (Arandina) y Ministro, Sergio Javi Recamán, Cubero, Soto (Bembibre).
Incidencias
Partido correspondiente a la sexta jornada del Grupo VIII de Tercera División disaputado en el estadio municipal El Montecillo. Alrededor de setecientas personas en las gradas.