El Burgos Club de Fútbol pasa por unos momentos de euforia tras haber logrado el pasado sábado, ante la Cultural Leonesa B y por un contundente resultado de 0-4, su tercera victoria consecutiva. Un triunfo que le permite seguir conservando la tercera plaza del Grupo VIII al acecho del Palencia y el CD Mirandés.
Sin embargo, al mismo tiempo uno de sus jugadores, el guardameta Mikel Aurreko, sabrá hoy si la lesión que se produjo en tierras leonesas le impedirá seguir defendiendo la portería burgalesa en los próximos partidos o, por el contrario, se quedará en solamente un ligero susto.
Aurreko se lastimaba su rodilla izquierda en el minuto 30 de la primera parte tras despejar con el puño un balón centrado al área del Burgos y, aunque pudo aguantar hasta el descanso el dolor que tras dicha jugada empezó a sentir, en los vestuarios optó por dejar su sitio a su compañero Iker Alconero al ver que los dolores no remitían.
Ayer, en el hospital de la Cruz Roja, se le realizó una primera exploración de la zona lastimada y una radiografía, pero será hoy cuando se le practique una resonancia que desvele exactamente el alcance de la lesión del portero vizcaíno.
Aurreko, que guardó reposo durante todo el día de ayer, se muestra en principio optimista y no cree que pueda tener nada grave. «Nada más caer al suelo tras despejar el balón me di cuenta que la rodilla izquierda, sobre la que volqué todo mi peso, se me iba hacia atrás y noté un chasquido. Solicité el cambio en el descanso al ver que no me recuperaba y me seguía doliendo, pero hoy -por ayer- estoy mucho mejor, camino y puedo apoyar la pierna sin dolor y además no tengo la rodilla hinchada. Por eso creo que no tengo que tener nada importante».
Optimismo. Por eso el guardameta vasco, que confía en poder recuperarse para el domingo, prefiere centrarse en la evolución positiva del equipo. «En León demostramos nuestra superioridad y creo que estamos en la buena línea. Las cosas van bien».