Carlos Sastre arrancó con una enorme fuerza en el último puerto del día y llegó solo a la meta.
Carlos Sastre (CSC), en una prueba mayúscula de pundonor y esfuerzo sobre la bicicleta, ganó ayer la etapa reina del Tour de Francia en la mítica cima de Alpe D’Huez, gracias a un ataque para románticos que le dio también el maillot amarillo en la línea de llegada.
En una montaña para el recuerdo, el español, de 33 años, alcanzó su esplendor a partir de la primera rampa del puerto, en la que atacó con fuerza. Había prometido intentar colocarse primero y lo cumplió.
En la tentativa inicial, le siguió Denis Menchov (Rabobank), pero lo pagó caro. Sastre volvió a probar, provocó la crisis del ruso y abrió un hueco que pudo defender y ampliar hasta la meta.
Con el abulense en plena forma, las dudas se instalaron en el grupo de los ‘gallos’. Bernhard Kohl (Gerolsteiner) arremetió al principio, con Cadel Evans (Silence-Lotto) aprovechando, como en él es habitual, cualquier rueda para ir hacia delante. Los aguerridos hermanos Schleck se retenían, especialmente el pequeño, Andy. Para cuando Bjarne Riis, director deportivo del CSC, ordenó frenar a los de Luxemburgo, su compañero de escuadra ya había cosechado un interesante margen.
Sastre, con el maillot abierto como consecuencia del calor y envuelto en sus gafas y su casco, pedaleó como nunca en busca de la gloria. Incrementó la renta paulatinamente, e incluso obligó al ‘remolón’ Evans a marcar el ritmo por detrás, aunque sin excesiva consistencia. Sin duda, el australiano confía ciegamente en que recuperará el maillot amarillo el sábado, en la contrarreloj.
El representante nacional, que se mostró visiblemente emocionado cuando lució por primera vez en su carrera el jersey oro, terminó el recorrido, besó sus manos y elevó el gesto, con la autoridad ética y deportiva de quien ha superado muchas trabas y años como gregario para situarse ahora en lo más alto. Por detrás, a más de dos minutos, Samuel Sánchez (Euskaltel) completó la epopeya española, con Alejandro Valverde (Caisse D’Epargne), cuarto. Los líderes concluyeron a 2:13.
Sastre, tercer competidor patrio que vence Alpe D’Huez, tras Federico Etxabe en 1987 e Iban Mayo en 2003, confía ahora en no venirse abajo.
Cuenta con 1:24 de ventaja sobre Frank Schleck (CSC), 1:33 sobre Bernhard Kohl (Gerolsteiner) y, sobre todo, 1:34 en relación a Cadel Evans, su principal rival, pues ya le sacó 1:16 en la ‘crono’ de la cuarta etapa.
El castellano y leonés completó el trabajo del CSC, que controló la jornada desde su inicio. En el Galibier, el primer puerto de fuera de categoría del día, dejó hacer a los escapados, entre los que volvió a estar Stefan Schumacher.
La formación del líder, de cualquier modo, no permitió demasiadas alegrías a los fugados, que terminaron siendo absorbidos poco a poco.
El CSC, como acostumbra, fue desgastando a sus ciclistas. Fabian Cancellara hizo la gran selección y redujo el grupo a unas 20 unidades; Arvesen, el campeón noruego, dio continuidad a su trabajo.
Todo estaba preparado para afrontar la gran cima del Tour, y la pelea no defraudó. Hubo agonía y espectáculo en cada una de las rampas, y se vio una auténtica exhibición de Sastre, quien ya sueña con suceder al madrileño Alberto Contador, ganador de la ronda gala en 2007.
Intervención y retirada. Por otra parte, Óscar Pereiro fue intervenido ayer con éxito de su lesión en el húmero. El jefe de traumatología de la clínica Fátima de Vigo, el doctor Martínez Sayanes, explicó que se trataba de una «fractura bastante sencilla».
Además, la dirección de Saunier-Duval anunció que el grupo interrumpirá «de inmediato» sus actividades de patrocinio en el ciclismo, y se convirtió en la segunda firma que adopta esta decisión tras Barloworld. El positivo del italiano Riccardo Riccó constituye, sin duda alguna, el principal motivo de la medida.
Siga el Tour de Carlos Sastre en Diario de Ávila, con análisis de la carrera a cargo del propio corredor abulense